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Opinión

¿Qué necesita México hoy del PAN?

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Por: Miguel Zárate, regidor de Guadalajara por el PAN

El recuento de pérdidas no deja lugar a dudas: el PAN no retomará su rumbo con simples estrategias electoreras. Tomó más de medio siglo alcanzar los primeros grandes triunfos y ahora el camino no podrá cubrirse sin una verdadera reforma estructural y sin la consolidación de una plataforma que permita un equilibro entre la preservación de sus principios fundamentales, con valores jurídicos y morales, y un acelerado proceso de comprensión de la realidad presente y de los cambios que permitan una sociedad igualitaria en todos, absolutamente todos los sentidos.

Abrir mucho más la mente y dejar atrás criterios dogmatizantes, como si estuviera en el siglo XVIII que ya no son parte del interés general.Acción Nacional debe rescatar las voluntades que extravió a la sombra de sus propios errores y de una condición básica que ha conducido a que pierda espacios incluso en territorios en que llegó a mantener una prologada hegemonía: su escasa capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y de aplicarse más en asimilar transformaciones sociales. El entendimiento y contacto con los sectores vulnerables, menos favorecidos y más amplios de la población.

Se debe intensificar la defensa de los valores universales, pero priorizar el orden de ellos de acuerdo a la realidad algunas veces lacerante de distintas comunidades. Las prioridades de la gente han cambiado.

Es importante que se siga con valores cristianos, no hay que renunciar a ellos pero no hay que confundir con los intereses de un sector de la Iglesia (la conservadora) que le interesa mantener el status quo. Las alianzas que se han dado entre instituciones y personajes han generado daño en la imagen de ambas organizaciones, no le hace bien a ninguna.

Se necesita elaborar estrategias en el lenguaje que permita expresar claramente las ideas prioritarias a impulsar, para evitar caer en las frases recurrentes que sólo siguen encasillando al partido con las mismas ideas del pasado. Un partido renovado implica generar nuevas caras y aprovechar la jerarquía obtenida a los que ya tuvieron la oportunidad y por sus hechos se lo ganaron, ellos deben de asumir el rol que hoy les toca, aprovechar las experiencias y éxitos que impulsen nuevas expresiones y liderazgos.

Para muchos los resultados desfavorables obedecen primordialmente a la decepción y a la apatía también entre votantes a los que los programas panistas resultan de poco interés.

Es importante una verdadera convocatoria a la revisión de la plataforma del partido, pero, esta vez, tomando en cuenta las opiniones, juicios y puntos de vista de la población en general, no sólo la simpatizante del partido. A la pregunta sobre ¿qué partido queremos?, hay que socializar la respuesta, que motive a afiliados y simpatizantes, pero no solamente quedarnos en el confort de los partidarios habituales. No qué opina el PAN del PAN sino qué opina del PAN todo México.

Hay mucho trabajo por hacer dentro de un régimen que lleva al país al autoritarismo de Estado. Aprovechar la coyuntura histórica, como lo ha hecho el PAN en otras épocas en las que la autosuficiencia constituyó en la práctica una disfrazada dictadura.
Corresponde al PAN ser quien pueda ser la verdadera esperanza de este país.

Realizar una reforma política y social en la que, por ejemplo, se lleve hacia una auténtica democratización de los sindicatos y que no se cambie un corporativismo por otro, como se está intentando actualmente.
Lo mismo preservar el Municipio libre y la soberanía de los estados, que tienden a ser sometidos por las imposiciones del gobierno federal. Hoy 3/4 partes de la población en México vive en las ciudades, muchas de ellas metrópolis, como partido impulsemos políticas que nos lleven a generar un cuarto nivel de gobierno que solucionen los problemas y coordinen acciones.

Y, sobre todo, garantizar la división de poderes, lo que implica impedir que el país se sumerja en el predominio del Ejecutivo que controla el Legislativo y que ataca por todos los flancos la independencia del Judicial.

El PAN tiene mucho qué hacer para garantizar las libertades, para permitir el genuino progreso social y económico, para evitar que sigan los amagos y ataques a la Constitución y a las leyes.

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1 Comment

1 Comment

  1. Francisco Trujillo

    2 junio, 2020 at 5:49 pm

    Muy acertado tu concepto Arquitecto, desde mi personal punto de vista para que el pan vuelva a ser gobierno, necesita volver a ser excelente como oposición, como lo fue en tiempos de Maquio. Ahorita, la realidad es que esta muy lejos de serlo. Igualmente, después de destacar como oposición, arribo al gobierno y dejo mucho que desear, no le ajustaron sus cuadros para cubrir la estructura gubernamental y completo con los salientes, es decir, echo mano de frutas podridas, que a la postre acabaron pudriendo a todo el partido.

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Opinión

ZAPOPAN: LA “CABALLADA ESTÁ FLACA”

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Julio César Hernández
Mientras en Guadalajara, Tonalá y Tlajomulco el partido Movimiento Ciudadano tiene inicialmente ya definidos sus candidatos a la presidencia municipal con la búsqueda de la reelección de Ismael del Toro Castro, Juan Antonio González y Salvador Zamora, respectivamente, en Zapopan y Tlaquepaque no hay aún definición alguna.
De acuerdo a lo que ha trascendido al interior de MC, en ambos municipios los actuales alcaldes, Jesús Pablo Lemus Navarro y María Elena Limón García, respectivamente, llevan “mano” en la propuesta o decisión de quién sería el candidato o candidata que buscarían sucederlos.
Pero es en la ex Villa Maicera en donde han aparecido infinidad de aspirantes: Juan José Frangié y José Luis Tostado, los colaboradores y candidatos -en ese orden- de Lemus Navarro; Manuel Herrera y Mauro Garza, ex dirigentes empresariales, que han surgido impulsados por grupos dentro del gobierno alfarista y de sus respectivos sectores en la iniciativa privada; así como dos aspirantes mujeres: las diputadas Fabiola Loya y Mirza Flores.
De todos ellos, la verdadera disputa está en dos: Frangié y Herrera, aunque el primero es quien lleva la “bendición” de Lemus.
En el PAN zapopano -aunque no lo crea, existe-, se vislumbran cuatro aspirantes: Fernando Garza Martínez, Ricardo Oliveras Ureña, Omar Borboa y Ramón Ramírez. Quizás José Antonio de la Torre, actual regidor, querrá buscar la reelección, pero no tiene nada seguro. Si quiere hacer un papel digno en el 2021, su candidato debe ser Garza Martínez o Ricardo Oliveras, pues Borboa es impresentable y Ramírez nada tiene qué hacer frente a los candidatos de MC y Morena.
Zapopan sigue siendo el mejor reducto del panismo en la zona metropolitana, pero las últimas dirigencias municipales estuvieron prácticamente de “adorno” sin hacer un trabajo efectivo de tierra.
En lo que toca al PRI, la única figura que surge sin la certeza de que sería la candidata es la diputada Mariana Fernández Ramírez, la mejor carta que tiene el priismo para rescatar algo de lo mucho que perdieron en el 2018.
¿Y en Morena? Bueno, pese a ser el partido del presidente de la República no sólo no tiene un perfil definido para ser candidato sino que ni siquiera existe como partido, al igual que en el resto del estado.
“Calentando” en la banda, hablando en términos futboleros, están Alberto Uribe Camacho y Carlos Lomelí Bolaños, a quienes lo mismo les da ser candidatos en Zapopan o en Guadalajara, aunque sin duda ésta segunda es la sede más codiciada. Ante esta indefinición, es imposible pretender apostar por alguno de los dos, aunque no podemos descartar que surja un tercero en discordia porque alguno de los dos mencionados quede fuera del juego y no sea candidato ni a uno ni a otro municipio.
Y luego están los partidos políticos alterativos: los de reciente creación, tanto nacionales como estatales donde tampoco se advierten los perfiles que habrán de contender en Zapopan, pero que seguramente lograrán “arrancarles” algunos votos a todos los llamados “tradicionales”.
Así, pues, en la ex Villa Maicera nadie puede presumir de traer ventaja electoral a éstas alturas del juego, porque sin conocer los perfiles de quienes finalmente serán los candidatos, todo es mera especulación. Y una cosa es lo que digan hoy las encuestas sobre las preferencias partidistas y el “manoseo” de nombres de posibles candidatos, y otra la realidad cuando se conozcan ya por nombre y apellido.
Y si no… al tiempo.

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Opinión

El tequila es nuestro

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A decir verdad

Por Rubén Iñiguez

Severos atentados de adulteración, de productos que alegan en su etiqueta contener tequila, han resultado serias alteraciones que dañan el prestigio de la bebida de origen mexicana y actualmente una trasnacional de la cerveza, pretende dañar nuestra bebida nacional.

El intento de la cerveza Heineken, de lanzar una bebida mezclada con tequila, la cual contenía todo excepto tequila, claro la mercadotécnica lo presenta como cerveza combinada con tequila, pero la realidad es que no tiene una gota del extracto del agave weber azul tequilana.

Cada día se llega a tener un registro mayoritario de firmas de productos de tequila, que rebasan en México las 900 marcas. Pero muchos de los supuestos tequilas que carecen del sello del Consejo Regulador del Tequila, pueden ser apócrifos. Por eso cuando no se encuentran en la etiqueta estas siglas, CRT, puede presumirse que es un producto de origen oscuro, opaco, y puede incluso ser peligroso y potencialmente tóxico.

La venta y exportación de la bebida nacional proporciona un ingreso global y constituye un aporte importante de recursos para el fisco mexicano, así como para la generación de empleos. El cultivo del agave, compromete en la empresa a millares de campesinos, todo para que se proteja el concepto de “denominación de origen”.

Francia ha puesto el ejemplo cuando se trata de champagne o coñac, España para evitar polémicas registró su caldo como brandy, incluso los hay tan selectos como el más fino coñac, sin embargo, tuvieron el cuidado de respetar la “denominación de origen”.

El tequila se origina verdaderamente en el municipio de Jalisco que lleva el mismo nombre, aunque hay estudiosos que advierten que se origina en el valle de El Arenal, o incluso la vecina Amatitán. Claro, los cultivos de agave, llegaron a los Altos de Jalisco, y se produjo un tequila de calidad similar, que respeta en concepto de denominación de origen, porque las plantas que utilizan son las mismas, el procedimiento es similar. Así desde la Laja, Tepatitlán, Tototlán, Arandas y Atotonilco El Alto, el mero corazón de los Altos, tienen la capacidad de producir tequilas reconocidos.

Nuestra bebida nacional, en las grandes marcas incluso concursa en Bolsas de Valores, con títulos muy codiciados por ejemplo de Cuervo, o de Souza, que heredó el nombre a empresarios de Japón, por ejemplo.

Muchas de las tequileras clásicas como Herradura, han pasado a manos de inversionistas extranjeros, que sin alterar el procedimiento de fermentación y destilación producen el tequila blanco, madre de todos los tequilas, que pasan a las versiones reposadas, añejas, por el tiempo en que se conservan en barriles de maderas importadas hasta alcanzar el grado de reposo o añejamiento y vaya que la madera es absorbente. Por lo que, para un litro de añejo, pueden quedar en el barril, 4 litros del tequila como merma, para alcanzar la madurez.
Incluso un tequila tan interesante como Hornitos Black Barrel, por reposar en barricas que contuvieron whisky llegan a tener un toque de sabores que recuerdan al “agua viva” el Whisky, pero es tequila puro, sin alteraciones de ninguna especie. Para eso existe el Consejo Regulador, que esporádicamente logra alejar del mercado nacional marcas espurias.

Actualmente la situación ha sido llevada hasta consultar a AMLO en la mañanera por la falsificación que pretende hacer Heineken. Su respuesta fue: “Pregúntele a Graciela Márquez, de Economía” pero más pinta el asunto para el Súper Canciller Marcelo Ebrard, que, si fue capaz de regresar al general Cienfuegos, no creo que le sea difícil defender nuestro líquido reconfortante.

Este mismo asunto, ha sido para Francia, capaz de llevar a declaraciones de guerra, sanciones económicas, ruptura de relaciones a países que osaron no respetar su denominación de origen en que nacieron las bebidas que el mundo identifica. Así de serio es el asunto.
A decir verdad, en la primera parte expusimos el crecimiento de la exportación del tequila, la bebida nacional, que, entre alternancias de modas, ocupa un lugar cercano al gusto mexicano. Lo cierto es que el tequila luego de ciclo áureo del cine mexicano, volvió a ser favorito de todos los mexicanos.

Sus implicaciones económicas, patrimoniales, jurídicas, su agro, su industria, su comercialización y distribución son un formidable generador de empleos, adicionalmente a su deliciosa condición de “aperitivo” nacional. Incluso se han desarrollado nuevas versiones, igualmente vigiladas de mezcales, de bebidas artesanales como el caso de la raicilla, que ya encuentran un sitio en las barras mexicanas.

No esperemos mucho de la agenda del presidente, AMLO, aunque por nacionalismo y soberanía, podría encontrar motivos para defender la bebida de Jalisco.

El Tequila es nuestro, y grandes autores como Carlos Monsiváis, como el colombiano Álvaro Mutis, en sus asistencias a ediciones pasadas de la FIL, aprovecharon para dar a conocer serios ensayos sobre la trascendencia de la bebida nacional. Dicen que Emiliano Zapata, que odiaba a Heineken, sin saberlo, dijo: “Tequila para mis hombres, cerveza para mis caballos”.

Sin embargo, no vamos a pelearnos con nuestros paisanos sinaloenses, nayaritas y sonorenses “cheleros”.

La cerveza mexicana ha conquistado un lugar por consagrar cualidades de pureza, integridad de su grano original, y la aplicación fiel de los procedimientos que la hacen Pilsen o Bock. Pero eso es otro tema, igual de importante. Pero reflejan la calidad que también alcanzó el tequila mexicano.

El riesgo en el momento es para el Tequila, y los jaliscienses debemos encabezar a los mexicanos en proteger un tesoro, la bebida nacional, con denominación de origen. El Tequila, bendito producto cuando se produce con honor, con fidelidad en cuanto a la calidad y procedimiento necesario, porque exportamos al exterior nuestro prestigio.

Supongamos que China se le ocurra producir en Wuhan, un producto similar y lo quiera llamar Tequila. Intolerable, Inadmisible, Imperdonable, para eso existe el derecho y el Consejo Regulador. Que el COVID se los lleve si se atreven. Este caso debería preocupar a nuestras más altas autoridades, no es un asunto de los empresarios tequileros, el afectado es México.

Este no es un asunto menor, ¡en tanto, salud!, pero con Tequila genuino, y su sabor único, con sabor a México.

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Opinión

2021: Alcanzar la Utopía

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Mtro. Abimael Montúfar López

El proceso electoral 2021 ya inició y es conveniente en estos tiempos tan triviales, ceñirnos a aquélla magnífica obra de Jean – Jaques Rousseau como lo fue el Contrato Social; en la misma, el citado afirmaba que “los hombres no pueden crear nuevas fuerzas, si no lo mejor es unir las que tienen para conservar un solo movimiento llamado Pacto Social, logrando como finalidad una asociación que proteja los derechos de cualquier ciudadano y los bienes en común”. Lo anterior, resulta necesario resaltar en particular por aquellas mujeres y hombres jóvenes que buscarán un cargo público el siguiente año, en donde la trascendencia, el ingenio y creatividad serán clave fundamental no sólo al momento de las actividades de campaña, si no al momento de la obtención del espacio público al que se desee participar.

La invitación es certera: no desestimemos la oportunidad histórica frente a la que nos encontramos. Este es el momento preciso para impulsar nuestras acciones colectivas hacia mejores entornos en todos los ámbitos, pues es necesario migrar de los deseos de bienestar para nuestra sociedad, hacia las más altas acciones para configurar futuros sostenibles y promisorios.

Quizás suene un tanto utópico, pero estoy convencido que es posible resonar en una misma sintonía para derrumbar aquellas barreras que han impedido construir mejores escenarios de convivencia. Nos encontramos en la cúspide de la sociedad de la información y del cauce tecnológico y es posible que las ideas para transformar, sean aplicadas y se viralicen de manera consciente entre las distintas expresiones políticas de nuestro país y de manera transversal a lo largo y ancho de todas las actividades en donde confluimos.
Los espacios de toma de decisiones, requieren de un fuerte impulso que consolide cada vez más liderazgos que actúen con una visión ética y con sentido de magnanimidad; nuestra sociedad merece mejores perfiles que guíen el rumbo de manera decisiva hacia el bienestar colectivo. Sea cual sea la posición en la que se participe (Congreso Federal, Congreso Local, Ayuntamiento, etc ) habrá que atenerse a principios técnicos de conocimiento y aplicación de la normatividad interna, llevar en todo momento un control político – parlamentario con miras a la formación de acuerdos y de aprobación de reformas estructurales para el desarrollo de México, una representación social directa con los ciudadanos, sin intermediarios y un desarrollo de una serie de servicios públicos municipales consagrados en nuestra Carta Magna de manera reiterativa y no a medias.

Consciente estoy que, para conseguir estos cambios, no hay acción pequeña y desde todos los espacios es posible aportar enormemente; incluso asumir una actitud de empatía en la vida cotidiana, puede originar cambios trascendentales hacia las demás personas y así propiciar una expansión en cadena de acciones positivas.

Para esta elección, la fuerza de la juventud debe recaer en la congruencia, en los valores universales y principios que desde casa aprendemos, para en consecuencia poder solicitar el voto de manera pacífica y libre, realizar una campaña electoral pacífica con propuestas política, jurídica y socialmente viables.

La clase política de nuestro país tiene una fuerte deuda con el pueblo, pues no podemos seguir normalizando el mal actuar por parte del servicio público ni dar por hecho que la práctica política se caracterice por el fango y la opacidad. Emprendamos una evolución de la crítica y el enfado, hacia la participación constante y la congruencia. Suscribamos aquél pacto social que Rousseau señalaba, con la ciudadanía, logrando en todo momento un bienestar colectivo; tracemos el camino para ser una sociedad fuerte y resiliente, consolidando y honrando la grandeza de nuestra cultura y de nuestra gente: encendiendo juntxs y en todo momento la luz de la conciencia.

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